En un sector donde la innovación parecía concentrada en motores, baterías y transmisiones electrónicas, ahora el foco apunta directamente a los pies. Shimano ha registrado una patente que podría cambiar la forma en la que entendemos el ajuste del calzado ciclista: zapatillas capaces de autoajustarse de manera automática en función de datos biométricos y métricas de rendimiento.

simulación zapatilla Shimano auto ajustable.
Hace ya unos cuantos añitos vimos en el cine unas zapatillas que se ataban solas, ahora Shimano parece decidido a traer a la realizad unas zapatillas de mountain bike que sean capace de auto-justarse solas, a través de su ultima patente describe un sistema real y plenamente integrado en el ecosistema digital del ciclista de unas "zapatillas eléctricas" que interactuarían con otros dispositivos electrónicos de la bicicleta.
¿Cómo funcionan las zapatillas autoajustables de Shimano?
La patente detalla un sistema compuesto por:
- Empeine y suela estructural
- Sistema de cierre (tipo dial)
- Actuador motorizado para el dial
- Unidad de comunicación
- Controlador electrónico

La clásica ruleta de ajuste sería accionada por un pequeño motor eléctrico. Pero la clave no está en el motor, sino en lo que lo gobierna. El sistema podría conectarse a los sensores de la bicicleta o a dispositivos externos como ciclocomputadores o smartwatches, ajustando la presión en función de parámetros como:
- Cadencia
- Potencia
- Velocidad
- Frecuencia cardíaca
- Temperatura corporal
- Oxigenación sanguínea
- Niveles de lactato
- Presión plantar
- Humedad interna
- Posición GPS
- Inclinación del terreno.
Es decir, el ajuste no sería solo a la hora de ponernos las zapatillas, si no que iría variando durante la ruta según la información que recibiera de los sensores
¿Para qué sirve realmente una zapatilla de MTB que se ajusta sola?
Este concepto tiene sentido en largas rutas de MTB o gravel, cuando el pie se dilata con el calor y la fatiga. Muchos riders conocen esa parada obligatoria en verano para aflojar un punto el dial o ese dolor en el pie después de muchas horas en la bici por la presión de la zapatillas. Con este sistema, la zapatilla podría hacerlo sola, identificaría el pie hinchándose y aflojaría antes el dial o antes una bajada apretaría la zapatilla.
En una carrera, el potencial es aún mayor:
- Ajuste progresivo más firme en un sprint final
- Liberación automática al acercarse a una zona de transición (pensando en triatlón)
- Optimización de presión en subidas largas para mejorar transferencia de potencia
- En términos biomecánicos, el ajuste dinámico podría mejorar la eficiencia y reducir puntos de presión, uno de los grandes enemigos del rendimiento en pruebas de resistencia.
La contrapartida es evidente: más electrónica significa más dependencia energética. Habrá que cargar las zapatillas como ya hacemos con las transmisiones electrónicas, luces, gps, tijas inalámbricas, suspensiones electrónicas, ebikes, y un lago etc.. Solo con que nos olvidemos de cargar una batería podríamos quedarnos tirados en mitad de una ruta o carrera. Otro Handicap seria el precio de estas zapatillas si llegaran al mercado , ya que seria realmente elevado.
¿Revolución o exceso?
La pregunta de fondo es si esto responde a una necesidad real o si es otro escalón en la carrera tecnológica del ciclismo premium. El ajuste automático puede parecer superfluo hoy. Pero también lo parecían hace años la tija telescópica, las suspensiones electrónicas o las transmisiones inalámbricas.
Shimano no ha anunciado aún producción ni fecha de lanzamiento. De momento hablamos de una patente. Pero cuando una compañía de este tamaño registra una tecnología así, rara vez lo hace por simple curiosidad. Si llega al mercado, no será un gadget. Será otro paso hacia el ciclismo completamente conectado.
Y como casi siempre, primero será exclusivo. Después, habitual, con el abaratamiento de la producción.
