Juan SuperMTB se adentra en el histórico Sender dels Amoladors, un antiguo camino de montaña pensado para el tránsito a pie, que hoy se presenta como uno de esos descensos donde la bicicleta exige respeto absoluto. La senda se precipita hacia el valle a través de un trazado en zigzag tan espectacular como implacable, con curvas cerradas en forma de Z, roca suelta y pasos donde el error simplemente no es una opción.
A la derecha, el vacío acompaña durante buena parte del recorrido. A la izquierda, la montaña se cierra, obligando a elegir cada trazada con precisión quirúrgica. No todo es ciclable: hay tramos donde bajarse de la bici es la decisión más inteligente, recordando que este sendero fue concebido para afiladores y caminantes, no para neumáticos de 2,4 pulgadas.
Pero el esfuerzo tiene recompensa. Las vistas son sencillamente sobrecogedoras. Desde la senda se domina la llanura prelitoral que dibuja el río Xúquer, extendiéndose hasta el azul profundo del Golfo de Valencia. En los días más claros, incluso es posible distinguir en el horizonte la silueta inconfundible de Ibiza, flotando sobre el Mediterráneo.
Un descenso no apto para todo el mundo donde se mezcla MTB técnico con aventura y tramos a pie. El Sender dels Amoladors no es solo una bajada: es una experiencia que pone a prueba al rider y recuerda por qué, a veces, la montaña manda.