Cuando parecía que el MTB ya había encontrado cierta estabilidad con las ruedas de 29 pulgadas y las configuraciones mullet de 29/27,5, llega Martin Maes para recordar que todavía queda terreno por explorar.

El corredor belga está probando estos días en Val di Sole una de las configuraciones más radicales que hemos visto en una bicicleta de descenso: rueda delantera de 32 pulgadas y rueda trasera de 27,5 pulgadas.
Si pensabais que las 32" se iban a quedar solo en el XC estabais muy equivocados, Alutech ya tiene una ebike de enduro en SuperMullet y sin duda no tardaremos en ver alguna en una competición de enduro.
Sí, has leído bien. Ni 29/27,5 ni dos ruedas de 32. Una auténtica mezcla de extremos montada sobre una Orbea Rallon DH experimental , desarrollada dentro del programa de innovación OOLAB y con la participación de OQUO, Schwalbe y FOX.
Si vas a probar algo raro, mejor hacerlo en Val di Sole
Val di Sole no es precisamente el lugar donde uno llevaría un prototipo a dar una vuelta tranquila. Es una de las pistas más exigentes del calendario de descenso, con raíces, rocas, grandes impactos, velocidad y zonas donde el material recibe bastante más castigo que en una salida normal de domingo.
Precisamente por eso tiene sentido ver allí esta bicicleta. Si una rueda delantera de 32 pulgadas puede demostrar alguna ventaja real en descenso, una pista como esta es probablemente uno de los mejores sitios para descubrirlo.
Martin Maes no es, además, un corredor que tenga problemas en experimentar con configuraciones diferentes. Ya estuvo entre los primeros pilotos de primer nivel en utilizar el concepto mullet de 29 pulgadas delante y 27,5 detrás, una combinación que con el tiempo se ha convertido en algo bastante habitual dentro del DH.

¿Qué aporta una rueda de 32 pulgadas delante?
La teoría detrás de una rueda más grande es bastante sencilla. Cuanto mayor es el diámetro, menor es el ángulo con el que la rueda se encuentra con un obstáculo.
Traducido al lenguaje de una bajada de DH: una piedra, una raíz o un agujero deberían resultar algo más fáciles de superar. Una rueda de 32 pulgadas también puede aportar una mayor estabilidad a alta velocidad y ayudar a mantener mejor la inercia en los tramos más rotos.
Y ahí está precisamente la gracia del experimento. En una pista de descenso, la rueda delantera es la primera que se encuentra con todo lo que hay en el camino. Si una rueda de mayor diámetro es capaz de pasar por encima de los obstáculos con menos pérdida de velocidad, podría aportar una ventaja interesante.
Sobre el papel, claro. Porque entre la teoría y bajar Val di Sole a toda velocidad hay unos cuantos factores más que tener en cuenta.
Pero detrás sigue habiendo una 27,5
Aquí es donde el proyecto se vuelve realmente curioso. En lugar de apostar por una bicicleta completa de 32 pulgadas, el equipo ha mantenido una rueda trasera de 27,5 pulgadas. La idea es combinar dos comportamientos completamente diferentes.
Delante se busca la máxima capacidad para devorar obstáculos, estabilidad y velocidad. Detrás se mantiene una rueda más pequeña, más fácil de mover y que permite conservar una mayor libertad de movimientos sobre la bicicleta. En las pendientes más inclinadas, una rueda trasera pequeña también deja más espacio al rider para moverse sin encontrarse con ella constantemente.
Además, utilizar una 27,5 detrás puede ayudar a mantener unas vainas más compactas y evita convertir toda la bicicleta en un conjunto gigantesco. Porque seamos sinceros: montar una 32 delante ya cambia bastante las proporciones. Montar dos sería llevar el experimento todavía más lejos.
Una FOX 40 preparada para el experimento
La bicicleta de Martin Maes monta una FOX 40 identificada con los adhesivos RAD, el programa de desarrollo de la marca estadounidense.
FOX ya ha mostrado recientemente prototipos de horquillas compatibles con ruedas de 32 pulgadas, por lo que la participación de la marca en este proyecto encaja perfectamente con el desarrollo que estamos viendo alrededor de este nuevo diámetro.
La rueda de 32 necesita espacio, pero también una estructura capaz de trabajar correctamente con ella. La horquilla es una pieza fundamental para comprobar si el concepto puede funcionar cuando las velocidades y los impactos empiezan a ser serios.

¿Tiene futuro el mullet 32/27,5?
Una rueda delantera de 32 pulgadas podría aportar ventajas claras en la capacidad para superar obstáculos y mantener estabilidad, mientras que la 27,5 trasera conserva algunas de las ventajas que han hecho popular al mullet convencional: agilidad, espacio para moverse y una bicicleta más manejable. El problema, como siempre, será encontrar el equilibrio.
Lo que está claro es que las ruedas de 32 pulgadas ya han dejado de ser una simple curiosidad. Primero comenzaron a aparecer en XC. Después llegaron las horquillas, las cubiertas y las ruedas específicas. Y ahora una de las configuraciones más radicales posibles está siendo puesta a prueba en una de las pistas de descenso más exigentes del planeta.